Esta es una gran duda que a acechado mi vida durante todo
este tiempo ya que si tomamos la visión bíblica que nos dice en Apocalipsis,
Que Dios ha de jugarnos luego de su segunda venida y solo los nombres escritos
en el libro de la vida que está hecho aun antes de la creación son los que
entraran al reino de los cielos, es decir según lo que puedo sacar en
conclusión; en el aspecto religioso podríamos decir que nuestro destino está
casi predestinado. Aun manejando o diciendo que esto último no fuera tomado tan
literalmente, es decir que tenemos la posibilidad que con nuestras obras y
nuestro amor a Dios que según él lo vea seremos salvos, manejándolo así, allí
si podríamos decir que podemos cambiar nuestro destino.
A la hora de hablar en términos más “terrenales” podríamos
decir que si tenemos un destino, que si nacimos para algo predestinado y por lo
tanto algo ya pre elaborado pero he aquí lo interesante del asunto y es que a
pesar de que todos en el mundo tenemos un destino, existe la posibilidad de
poder dar un giro de 360 grados y hacer lo que queramos, es decir utilizando el
libre albedrío creado por Dios para poder tomar las decisiones que nuestra
mente y corazón deseen, podemos elegir si elegir nuestro destino o fabricar
otro.
Existen futuros hechos, especialmente en el siglo pasado ya
que los padres de esa época dada su estricta reglamentación en el asunto de que
queríamos ser y de que fuera un orgullo para ellos, más que marcar nuestro
destino, en cierta manera ellos eran los que fabricaban el futuro de los hijos,
ya que ellos elegían lo que queríamos estudiar, hasta con quien nos casaríamos
(e cierta manera) y debíamos dejar todo lo que nos apasiona para hacerlos
felices, estudiando lo que ellos querían para nosotros, y dejando para la
madurez de nuestras vidas, y si aún sentíamos verdadera pasión por estas cosas,
llevarlas a cabo aunque en una edad muy adulta.
En todo caso podríamos decir que en la actualidad el destino
y el “futuro” son 2 líneas paralelas muy delgadas que al juntarse al menos un poco
se distorsionan entre si haciendo que por ejemplo si alguien quiere cambiar
nuestro futuro, entonces destino premeditado cambia haciendo que este sea
diferente por nuestras decisiones, aun después que tú quieras volver a ese
camino primario, ya tú has tenido un futuro diferente al que podrías haber
tenido, haciendo simplemente que las decisiones cambien.